
En Espacio Hogar entendemos los espacios como una expresión de quienes los habitan. El diseño, la materialidad y el arte no son elementos aislados: dialogan entre sí para construir ambientes con identidad, carácter y significado.
Desde esa mirada nace nuestra selección de Obras de Autor, un espacio dedicado a creadores cuya obra aporta una dimensión sensible y única al interiorismo.
En esta ocasión presentamos el trabajo de Claudio Aguayo y una mirada a su proceso creativo. En él, la observación de la naturaleza, la experimentación con los materiales y el paso del tiempo se transforman en lenguaje artístico.
Proceso Creativo
Claudio Aguayo · 2026
“Mi proceso es sensorial, poético y experimental. Diseño y arte con una fuerte conciencia del tiempo, la transformación y el espacio.”
Crear es observar. Detenerse frente a aquello que cambia, descubrir lo que normalmente permanece invisible y transformar esa experiencia en materia.
En mi trabajo, arte y diseño se encuentran a partir de una mirada sensible sobre la naturaleza. Observo sus procesos y transformaciones. Cada obra surge de la exploración y de una pregunta que busca comprender una experiencia antes de convertirse en forma.
Mi impulso creador
Mis obras nacen desde la observación poética de la naturaleza, de sus estados, comportamientos y transformaciones.
El punto de partida no es únicamente la forma. Puede ser una pregunta existencial, un fenómeno natural o una observación. Esa contemplación comienza luego a transformarse en materia, lenguaje y experiencia.
La naturaleza, por lo tanto, no aparece en mi obra solamente como un elemento representado. Es medio, símbolo y espejo.
Me interesa aquello que ocurre frente a nosotros y que, por su lentitud, fragilidad o cotidianeidad, muchas veces dejamos de percibir.
Un proceso de exploración activa
Mi método no es rígido, pero sí riguroso. Es un proceso intuitivo y experimental en el que la observación física se entrelaza constantemente con una reflexión poética.
Esta forma de trabajar se acerca a una tradición donde arte, observación y experimentación dialogan entre sí.
La curiosidad por los fenómenos naturales ha estado presente históricamente en figuras como Leonardo da Vinci. Observar se convierte así en una herramienta para comprender antes de representar.
Ante el descongelamiento del hielo, por ejemplo, observo cómo incide la luz y cómo cambia la superficie. También observo cómo aparece el movimiento y cómo fluye su energía. La materia abandona un estado para convertirse en otro.
No busco replicar fórmulas.
Cada obra funciona como una hipótesis sensible.
Los materiales como lenguaje
Acrílicos, tintas, resinas, hielo, microcementos, hormigón, madera, mosaicos y PVC transparente forman parte de mi universo material. Los utilizo tanto desde el lenguaje pictórico como desde el diseño.
Mi relación con estos materiales es directa, pero su elección nunca es arbitraria. Cada uno reacciona de manera diferente frente a la luz. Pueden contener, reflejar, transformar, revelar u ocultar.
No los elijo por tendencia ni por moda, sino por aquello que me permiten descubrir y revelar.
El material deja entonces de ser únicamente un soporte y comienza a participar activamente en la construcción de la obra.
Tiempo y transformación
Una constante atraviesa gran parte de mi trabajo: el tiempo entendido como materia artística.
El hielo que se derrite, el agua que se desplaza y las superficies que cambian con la luz poseen una temporalidad propia. Son fenómenos que existen durante un instante. Luego desaparecen o se transforman.
Por eso, cuando trabajo con hielo o con agua en movimiento, no intento simplemente congelar una imagen.
Busco abrir un umbral.
Un espacio desde el cual sea posible observar aquello que se transforma, lo que desaparece y lo que lentamente se diluye.
La poética del agua
La serie de obras presentada en “La poética del agua” nace precisamente de esta investigación.
Podría entenderse como una especie de hidráulica ralentizada. Es un gesto de apertura hacia lo poético que invita a detener la mirada. Así podemos observar procesos que normalmente pasan desapercibidos.
El agua deja de ser únicamente un elemento físico y se convierte en una forma de hablar sobre el tiempo, la transformación y la impermanencia.
Las pinturas que surgen de este proceso no pretenden reproducir literalmente el fenómeno observado. Son el registro de una experiencia anterior. Una memoria visual y sensible del cambio de estado del agua.
De esta manera, la obra conserva algo de aquello que ya no está.
Una huella del instante en que la materia se transforma.
Claudio Aguayo desarrolla una práctica situada en el encuentro entre arte, diseño, materia y experimentación. Su trabajo explora fenómenos naturales y procesos de transformación para convertirlos en experiencias visuales y espaciales.



